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viernes, noviembre 23, 2007

«Beowulf» y el nuevo cine digital en 3D

Como os comentaba, ayer por la noche asistí al preestreno de «Beowulf», adaptación del viejo poema épico. En un tiempo de héroes, el poderoso guerrero Beowulf acude a tierras danesas para dar muerte al gigante Grendel... A partir de ahí nace un conflicto que transforma a un Rey en una leyenda.

Esta nueva adaptación al cine corre de la mano de Robert Zemeckis ('Forrest Gump', 'Contact', 'Polar Express', etc), quien ha optado una vez más por el cine de animación generada mediante las técnicas más avanzadas. Al margen de «Shrek» y similares, la última película que recuerdo que realmente intentase llegar a lo más alto en cuanto a animación digital fue «Final Fantasy: La fuerza interior» (2001) y anda que no ha llovido desde entonces. Lo cierto es que al comenzar la película uno tampoco aprecia un salto tan grande en el aspecto visual, sobre todo en los primeros planos de los personajes femeninos, que se empeñan en hacerlos con rostros tan bellos, puros y limpios que quedan totalmente irreales e inexpresivos (cometieron el mismo error con la mencionada «Final Fantasy» y ha vuelto a suceder en «Beowulf» -señores de Hollywood, aprendan de los videojuegos Silent Hill 3 y 4, que con muchísima menos calidad técnica logran dar una sensación mucho más realista-). No obstante, la cosa cambia cuando uno se fija en los detalles del rostro de Beowulf y Hrothgar, los movimientos del cabello, la barba, expresiones faciales... Algo sí ha avanzado, sin ser un salto expectacular y, ni mucho menos, lo que se espera en este aspecto tras 6 años desde el último ejemplo equiparable que mi mente recuerda (6 años en este ámbito es un enorme abismo).

Antes de pasar a hablar del nuevo cine 3D, quiero comentaros alguna cosilla más de la película en si. El reparto, para empezar, me parece muy adecuado, incluido el actor escogido para "interpretar" al prota Beowulf. Aunque hubiese estado muy bien ver de nuevo a Gerard Butler (el Leonidas de «300») en el papel de Beowulf por segunda vez consecutiva, hay que reconocer que el Ray Winstone que nos muestran los efectos digitales está bastante logrado. En el resto del reparto destacan un casi desconocido John Malkovich, un anciano Anthony Hopkins y la siempre hermosísima Angelina Jolie, que está igualica que la de verdad... hasta que abre la boca (si es que eres capaz de concentrate en mirar a su boca, claro...), porque en cuanto habla se notan bastante las limitaciones de la animación digital. Por cierto, en el guión colabora el últimamente omnipresente Neil Gaiman con un tal Roger Avary (el de Pulp Fiction).

El resto de la película está muy lograda, el argumento está muy bien llevado, la banda sonora es bastante decente (¿alguien sabe si la canción final es de "Blackmore's Night" o sólo se le parece?) y... en fin, que se pasa un buen rato, pero opino que no es para los niños, ya que está plagado de un aire bastante adulto y porque además se pueden asustar con los monstruos que se ocultan en esa Dinamarca legendaria.

Y ahora es cuando me toca decir que hay un sinfín de escenas en las que canta muchísimo la intención con la que estaba concebido este film. El nuevo cine en 3D. Y es que los contínuos zooms, travellings, planos con movimientos imposibles, etc. estaban descaradamente pensados para dar una sensación de profundidad especialmente apreciable mediante las gafas 3D. Con el estreno de «Beowulf» somos testigos del nacimiento del nuevo formato Digital 3D, el cual supone una calidad de imagen muy superior a la del cine convencional. En este caso, la reproducción de la película se realizará en un servidor de cine digital, un dispositivo que, desde discos duros, es capaz de reproducir vídeo de alta definición comprimido en el formato JPEG-2000. Este formato permite una compresión de las imágenes fotograma a fotograma, pero sin apenas pérdida de calidad visual. La proyección de cine convencional se lleva a cabo a 48 fotogramas por segundo que se consigue mediante una doble obturación de los 24 fotogramas/s realizada para evitar el parpadeo. En el cine digital, cada fotograma se obtura electrónicamente tres veces en el proyector, con lo cual esa frecuencia se eleva a 72 f/s. Como en 3D se precisa mostrar una imagen diferente para cada ojo, el proyector digital trabaja a una frecuencia de 144 fotogramas por segundo, alternando cada fotograma izquierdo y derecho tres veces.

La imagen es totalmente estable, no aparecen polvo ni rayas, y el color y la definición permanecen inalterables desde la primera a la última proyección. Así pues, con la espectacularidad que van a desplegar este tipo de películas en los próximos años, se pretende que el público vuelva a los cines, puesto que será imposible conseguir esa calidad en los sistemas “home cinema”. Y la calidad no es la única baza contra la piratería, ya que además el nuevo cine 3D hace mucho más difícil hacer copias pirata de una película, dado que los contenidos digitales están fuertemente encriptados y, aunque se lograsen copiar, no se podría acceder a ellos. Y, en el caso de los screeners (copias pirata realizadas en las salas de cine mediante videocámaras) estos solo podrían verse con sistemas muy primitivos y una calidad muy baja.

Olvidaos de las clásicas gafitas 3D bicolor

Para vuestra información os diré que en España, Yelmo Cineplex está equipando dos salas en España, una en Madrid (Tres Aguas) y la otra en Jerez de la Frontera. Y que, además, será necesario adquirir por separado unas gafas Nuvision que costarán unos 70 € y que podrán usarse entre 200 y 300 veces. Y, ¿quién sabe? Tal vez dentro de unos años (cuando se abaraten los costes) cada ciudad española disponga de varias salas de este tipo y se convierta en algo tan normal (o casi tanto) como lo es ahora el sistema Dolby Surround. Por cierto, los impulsores de todo esto son básicamente Peter Jackson, George Lucas, James Cameron, Robert Zemeckis, Randal Kleiser y Robert Rodríguez, entre otros.

De momento, toca esperar y os tendréis que conformar con ver «Beowulf» a la manera tradicional, con el clásico proyector de película de 35 milímetros, que tampoco está nada mal.

FUENTE (acerca del nuevo formato de cine en 3D): Tercer Milenio #461. Heraldo de Aragón 20-11-07.

martes, noviembre 06, 2007

¿Qué pasa con Blade Runner?

Pues pasa que sigue estando de actualidad 25 años después de su estreno, no sólo porque su director, Ridley Scott, haya presentado recientemente su “versión definitiva” (me está empezando a recordar al negocio George Lucas), sino principalmente porque es una película imperecedera que va más allá de toda época y tendencia.

Parte de la culpa de que esto sea así se lo debemos a la particular adaptación que realizó Scott de la novela de Philip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” (por cierto, en 1969, Martín Scorsese ya intentó filmar esta historia aunque, gracias a Dios, desistió). No estoy diciendo que Scott sea mejor director que Scorsese, nada más lejos de mi intención; simplemente digo que el resultado final hubiera sido completamente distinto y que sólo gracias al binomio K. Dick-Scott, “Blade Runner” se convirtió en uno de los más grandes esfuerzos metafísicos de la historia del cine.

“Blade Runner” trata sobre los temas que han venido atormentando al hombre desde el inicio de los tiempos: la memoria, la identidad, el tempus fugit y, sobre todo, la conciencia de la mortalidad, la conciencia humana de nuestra propia caducidad, el miedo a la muerte. Ése es el eterno sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos, "la vida de la muerte" de Don Miguel de Unamuno. Precisamente uno de los aspectos más atractivos del film radica en la humanidad demasiado humana de los seres artificiales; esa paradoja fundamental que nos hace llegar a la conclusión de que «lo artificialmente producido –los replicantes Nexus 6– es precisamente nuestro vínculo más directo e irremediable con lo natural: la conciencia de la propia finitud» (Fernando Savater).
Ridley Scott, alejándose de la novela, consigue que el espectador simpatice con los replicantes, esos criminales carentes de identidad propia, dotados de falsos recuerdos, desprovistos de pasado y futuro ya que su fecha de caducidad es de tan solo 4 años. Pero no solo es el trasfondo dramático de la “existencia” del replicante lo que hace que nos sintamos claramente identificados con el modelo Nexus 6, además, la logradísima ambientación que impregna todo el metraje coadyuva a que ello sea así. Scott nos presenta un futuro opresivo, un 2019 muy próximo, caótico, en el que la ciudad de Los Ángeles es el reflejo de un inframundo cuyo sólo planteamiento como hipótesis resulta insoportable. Un futuro descrito así precisamente con la retorcida intención de destruir las utopías de nuestro presente. “Blade Runner” es una visión perversa del porvenir que, si bien no es nueva en el mundo de la literatura (“1984” de George Orwell, entre otros) sí es su manifestación más contundente vista hasta la fecha en celuloide (Alfonso Cuarón se marcó un tanto con su adaptación de la novela de P. D. James “Hijos de los hombres” volviendo a presentarnos otro futuro desalentador).

Los Ángeles caótica y nocturna, con su lluvia ácida, devastada por la superpoblación, su estética punk, las influencias orientales y las connotaciones filonazis de la Tyrell Corp. (el propio Tyrell parece un agente de la Gestapo, las proporciones ciclópeas de la pirámide Tyrell, la ropa de Rachael –bella e inquietante Sean Young–, etc), por no hablar de la estética cien por cien aria de Roy Batty (Rutger Hauer), el malvado replicante que salvará “in extremis” la vida de su verdugo. Todo esto enlaza en cierta medida con la génesis de la novela. Philip K. Dick dijo que «Hay algo en nosotros de humanoide, morfológicamente idéntico al ser humano, pero que no es humano. No es humano quejarse, como un miembro de las SS hace en su diario, de que los niños hambrientos en los campos de concentración Nazis no le dejen dormir. De ahí mi idea de que en nuestra especie hay una bifurcación, una dicotomía entre lo que es humano realmente y lo que sólo imita lo que es humano».

Antes de pasar a hablar del magnífico final de “Blade Runner”, simplemente quería apuntar algo obvio: la casi unanimidad por parte de crítica y público en situar la versión de 1982 muy por encima de la Director’s cut de 1992. principalmente por el final, puesto que es mucho más interesante un Rick Deckard (Harrison Ford) humano que huye con Rachael en la nave y en el que la voz en off del blade runner nos explica que la replicante no tiene fecha de caducidad asignada, dejando así una puerta abierta a la esperanza. Como dijo el filósofo Fernando Savater: «Finalmente sólo el amor se revela como capaz de un presente que no necesita pasado y se desentiende del futuro, fragilidad sin excusa y por ello mismo invulnerable» (observarán que Savater reincide y se le atragantan un poco las paradojas). Pues bien, el hecho de que esta escena final desaparezca del montaje del director y que además se insinúe si quiera la posibilidad de que Deckard sea también un replicante me parece de una torpeza y de una obscenidad sencillamente imperdonable.

El otro aspecto fundamental que se pierde en el montaje del director es la mencionada voz en off de Deckard, esa voz que nos pone en antecedentes al comienzo del film, que nos deja entrever el trasfondo metafísico del agente Deckard y, sobre todo, esa voz en off que tras la mítica escena de Roy Batty con la paloma blanca en la mano y el famoso monólogo de «Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. He visto atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir», Rick Deckard reflexiona diciendo dentro de su cabeza «No sé por qué me salvó la vida. Quizás en esos momentos amaba la vida más de lo que la había amado nunca. No sólo su propia vida, sino la de todos. Mi vida. Todo lo que él quería eran las mismas respuestas que todos buscamos: ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? ¿Cuánto tiempo me queda?». Por muy mal que Harrison Ford leyera estos párrafos, creo que Ridley Scott debería haber mantenido la voz en off sin dudarlo un solo instante (es probable que Scott estuviera ciego de absenta cuando se le ocurrió editar la patética Director’s cut).

Ya para acabar, no deja de ser anecdótico el hecho de que “Blade Runner” recibiera durísimas críticas en su día por parte de cinéfilos y frikis, ya que es innegable que la obra maestra de Ridley Scott es hoy un film de culto, referente inevitable en el género dela ciencia-ficción y, seguramente, la película que más tempranamente recibió el calificativo de «todo un clásico». Y yo me pregunto, ¿cuántas películas que recientemente hayan sido vapuleadas por la crítica o despreciadas por el público se convertirán en clásicos con el paso de los años?


“Oír llover no más, sentirme vivo:
el universo convertido en bruma
y encima mi conciencia como espuma
en que el pausado gotear recibo.

Muerto en mí todo lo que sea activo,
mientras toda visión la lluvia esfuma,
y allá abajo la sima en que se suma
de la clepsidra el agua; y el archivo.

De mi memoria, de recuerdos mudo;
el ánimo saciado en puro inerte;
sin lanza, y por lo tanto sin escudo,

a merced de los vientos de la suerte:
este vivir, que es el vivir desnudo,
¿no es acaso la vida de la muerte?”

Miguel de Unamuno

martes, septiembre 25, 2007

MEME: Mis 25 películas

Hatt, desde su trono, me insta a que publique un listado con mis 25 películas favoritas. Tarea complicada donde las haya, en primer lugar porque siempre tienes que sacrificar de la lista a más de una película que perfectamente se merecería ocupar un lugar en ella, y por otro lado, porque eres consciente de que ésta es una lista mutable y pasajera, pues aún no he visto grandes clásicos que probablemente estarían en este meme (El séptimo sello, Acorazado Potemkin, Apocalypse Now Redux, Irma la dulce y un larguísimo etcétera) y también porque confío en que el buen cine no se acabe en el 2006 y que pronto aparecerán grandísmas películas que hagan digno al séptimo arte.

La lista la he ordenado por fecha y... en fin, soy consciente de que alguno de los filmes que incluyo no son obras maestras, pero por alguna razón se hicieron un hueco en mi corazoncito ¡¡Agárrense, que ahí van!!

-Volver (2006) Pedro Almodóvar
-Las tortugas también vuelan (2004) Bahman Ghobadi
-Big Fish (2003) Tim Burton
-El pianista (2002) Roman Polanski
-Mulholland Drive (2001) David Lynch
-Bailar en la oscuridad (2000) Lars Von Trier
-El camino a casa (1999) Zhang Yimou
-Pulp Fiction (1994) Quentin Tarantino
-Sin perdón (1992) Clint Eastwood
-Cinema Paradiso (1989) Giuseppe Tornatore
-Blade Runner (1982) Ridley Scott
-El hombre elefante (1980) David Lynch
-Manhattan (1979) Woody Allen
-Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) Milos Forman
-El Padrino II (1974) Francis Ford Coppola
-El ángel exterminador (1962) Luis Buñuel
-El manantial de la doncella (1960) Ingmar Bergman
-Pather Panchali (Trilogía de Apu: La canción del camino) (1955) Satyajit Ray
-La Strada (1954) Federico Fellini
-Los siete samuráis (1954) Akira Kurosawa
-Tokyo monogatari (1953) Yasujiro Ozu
-La soga (1948) Alfred Hitchcock
-El sueño eterno (1946) Howard Hawks
-La parada de los monstruos (1932) Tod Browning
-M, el vampiro de Düsseldorf (1931) Fritz Lang


Será que ver las películas en la gran pantalla gana lo suyo porque observo que hay muchas películas de la última década entre mis favoritas, dato curioso por lo menos.

Ya sabéis, no voy a lanzar el meme a nadie en concreto, pero que sepáis que todos estáis invitados a opinar y a hacer libremente vuestra lista en vuestros respectivos blogs o espacios análogos. Ea!