miércoles, octubre 24, 2007

«Firmin», de Sam Savage

La fábula moderna

A estas alturas a nadie se le escapará el hecho de que me gustan las fábulas, si bien hoy por hoy la fábula moderna ha perdido parte de las señas de identidad de lo que debería ser una fábula propiamente dicha. Dice el diccionario de la R.A.E. que la fábula es un “breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención didáctica frecuentemente manifestada en una moraleja final, y en el que pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados”. La nota de la brevedad se pierde por completo cuando los autores contemporáneos escriben extensas novelas en forma de fábula (o más bien al revés). La intención didáctica ya no es tan didáctica en el sentido estricto y ni siquiera se manifiesta en una moraleja final. En realidad, las fábulas de hoy contienen si acaso uno o varios mensajes frecuentemente abstractos y no tanto una moraleja concreta, lo cual posibilita la libertad interpretativa de cada lector, de manera que éste no se halle ante el reto de encontrar ineludiblemente el «verdadero significado». Una fábula no debe afrontarse como un puzzle o como un crucigrama, puesto que su significado es la reacción que provoque en cada lector concreto, cualquiera que sea esa reacción. Quizás adoro las fábulas por la libertad interpretativa y también porque en este género el autor dispone asimismo de una extraordinaria libertad creativa en la que puede dar rienda suelta a su imaginación prácticamente sin límites.


«Firmin», de Sam Savage

Dicho esto, ahora les presento a Sam Savage. Ese señor con aspecto de mendigo demente es un ciudadano norteamericano de unos 80 años que publicó el año pasado su primera novela, titulada «Firmin», en una pequeña editorial de Minneapolis y que, sin embargo, se ha ido haciendo cada vez más grande gracias al boca a boca. (si les interesa el argumento de la novela pinchen aquí).

La rata Firmin posee un poco del carácter de Don Quijote, pero al mismo tiempo comparte numerosos rasgos con el Gregor Samsa de «La Metamorfosis». Firmin es además, y sobre todo, una rata bibliófila con una capacidad “sobrehumana” para la lectura. Al mismo tiempo es también cinéfila, coqueta, más bien cínica, voyeur, moderadamente viciosa y con un carácter bastante depresivo, patética pero al mismo tiempo entrañable, borde y a la vez admirable... Firmin es, al fin de al cabo, una rata bohemia que ansía ser persona en ese vasto mundo que tanto admira. Un mundo decadente representado en lugares en verdadero peligro de extinción: la librería Pembroke, el cine Rialto, la plaza Scollay...

Pero Firmin no está solo, tiene la compañía del librero Norman Shine y del escritor Jerry Magoon (¿quizá el alter ego del propio Sam Savage?), un borrachuzo que está viviendo su largo descenso hacia ninguna parte.

En fin, dice la solapa del libro que esta novela está llamada a convertirse en un símbolo del amor por la lectura, aunque tal vez «Firmin» no deje de ser otra curiosa fábula sobre la condición humana, otra dosis de existencialismo literario. O sea: bastante recomendable.

Y en África, en épocas de hambruna, los niños hambrientos comen tierra. A buen hambre no hay pan duro. El mero hecho de masticar y tragar algo, aunque no alimente el cuerpo, nutre los sueños. Y los sueños de comida son como cualquier otro sueño: puedes vivir de ellos mientras no te mueras.

Firmin
Sam Savage.

13 comentarios:

Alfredin de los Bosques dijo...

La verdad es que tiene muy buena pinta la novela esta, que por por tus comentarios diríase "fabulosa"...
A ver si me descargo de todas las hermosas "tareas" que mi cumpleaños me ha otorgado y en algún momento la leo. Un abrazo

Hatt dijo...

El otro día estuve a punto de comprármelo, no sé al final lo que haré, pero me encantó el dibujo de portada.

Nos leemos.


P.D. Chiste fácil.: Sam Savage Gamyi

Lord Derfel Cadarn dijo...

Sí, Hatt. Fue el dibujito de la portada (por cierto, dentro del libro hay cuatro o cinco ilustraciones más) lo que me hizo que agarrara el libro y lo hojeara después de haber leído las reseñas de la contraportada. Como no era muy carillo y parecía prometer... pues me lo pillé.

Y la verdad es que es un libro majete. Se lee de un tirón pero también tiene su miga, a la que probablemente se le haya dado ya mil vueltas, pero bueno... Notable.

Alfredin! Cuando tenga un rato me meto en tu blog...

Lord Derfel Cadarn dijo...

Ah, por cierto. Si quieres te presto el libro en cuestión, Hatt. Siempre y cuando no seas como Rober que le dejé hace tiempos un libro y no se acuerda ni de que lo tiene...

Adios cremallera

hombredebarro dijo...

Es una historia triste, inteligente, humorística y desesperanzada, de la que tampoco he poddido evitar hacer una reseña en htpp:/www.cunetosdebarro.blogspot.com/.
Un saludo.

hombredebarro dijo...

cuentosdebarro, claro.

Shirayuki Hanami dijo...

Chico, es que la lista de recomendaciones es taaan larga, y mi tiempo taaan escaso... que hasta que no acabe las oposiciones no te voy a pedir ninguno, ea!

Y lo que dice Firmin de comer tierra, no os engañéis, es peligroso, se te forma un enterolito (un tapón tipo piedra en los intestinos) con toda esa tierra y... pues eso, que no es sano...

Tom Sawyer dijo...

Firmín fue un felíz encuentro con la mejor literatura. Una obra agridulce, emotiva, dramática y a la vez dolorosamente cómica.
Simplemente maravillosa.

Gww dijo...

Me ha gustado mucho tu comentario, y más aún la introducción que haces respecto al significado de la fábula y su vigencia en nuestros días.

Gracias y mi sincera felicitación.

factoria7gritos dijo...

A mi no me gustó mucho el libro quizás esperaba más. Aunque tiene momentos muy interesantes. Saludos!

Anónimo dijo...

Es un libro precioso, me ha encantado de principio a fin

La ciudad ajena dijo...

No es la "gran novela", pero tiene una cualidad indiscutible: "H O N E S T I D A D" (cualidad que no poseen la gran mayoría de las obras actuales); no es para nada pretenciosa. Y sí, además de ser un homenaje a la literatura y sus beneficios, es también, como dice el autor de la introducción, un acercamiento, no una crítica, a la condición del hombre.

Sinceramente yo esperaba más de la novela durante su discurso narrativo, aun así, el final es extraordinario y reivindica la obra, sus altibajos.

Hipajiba dijo...

A mí me lo recomendó un amigo librero y lo estoy leyendo en inglés. Es una auténtica delicia. Apenas llevo dos capítulos y estoy enganchado. Un guiño tras otro a los que nos gusta leer desde niños.