sábado, febrero 03, 2007

'Childe Roland a la Torre Oscura llegó'

Así se llama el poema de Robert Browning en el que se inspiró Stephen King para escribir su obra más ambiciosa: ‘La Torre Oscura’.
“Childe Roland a la Torre Oscura llegó”, así termina dicho poema y, obviamente, Childe Roland (Rolando para los amigos) también llega a la Torre Oscura en la saga de Stephen King. Pero ¿qué es lo que se encuentra en la Torre Oscura? Eso es algo que no tengo intención de revelaros. Como dice su propio autor: “El placer está en el viaje más que en el desitino”, y parece que lo dice para justificar un final que no esté a la altura del conjunto de la obra, pero cuando por fin llegas a ese final te das cuenta de que no es así. Pero claro, Stephen King parece no darse cuenta de que cuando el lector decide comenzar a leer una saga que, cuando comenzó a ser escrita, el propio autor prometía no tener un final cercano; una saga que finalmente consta de siete volúmenes (4.291 páginas)… evidentemente, ese lector sabe (o anhela) que el viaje sea en verdad más placentero que el destino.
Así es, y así debe ser. Quien ha seguido ‘La Torre Oscura’ desde el principio, jamás olvidará la persecución del hombre de negro (Walter); las langostruosidades de la playa del mar del Oeste, el oso Shardik, Blaine el Mono, la bruja Rea de Cos, la Trece Negra, Susan Delgado, las raeduras, el ka-tet de Rolando, los lobos del Calla, la Puerta Ignota, Mordred Deschain, el Rey Carmesí… Decir, como ya he dicho en otras ocasiones, que en ‘La Torre Oscura’ la imaginación de Stephen King parece no tener límites, puede sonar un tanto pretencioso. Nada más lejos de mi intención. A lo largo de los siete volúmenes que componen este metarrelato, su autor nos descubre infinidad de mundos paralelos, no sólo está Mundo Medio (el de Roland) y Mundo Piedra Angular (el nuestro), si no que además se nos plantean multitud de alternativas… Y es aquí cuando la cosa empieza a complicarse, empieza a tomar cuerpo. Sí, hay también cierto simbolismo que impregna las páginas de ‘La Torre Oscura’, sobretodo a partir del vol. VI, algo nos quiere transmitir este Stephen King con todo esto, pero tampoco os lo voy a contar aquí.
Únicamente deciros que estas más de 4.000 páginas (que comencé a leer hace 10 años y que terminé hace unos días, pues Stephen King tampoco escribió todo de golpe sino que comenzó en 1970 y terminó en el 2004 –vamos, que las he ido leyendo conforme me han ido llegando-) han merecido la pena.
Como nota crítica destacaré varios aspectos. El primero es imputable a la falta de interés de Ediciones B (Grupo Z) en reeditar los primeros cuatro volúmenes, de modo que, hoy por hoy, en las librerías españolas sólo encontraréis los tres últimos. Este castigo al lector hispanohablante no tiene perdón, tampoco se herniarían con una sencilla y barata edición de bolsillo (a mí ya debería darme igual porque los adquirí en su día, sólo lo reclamo por solidaridad).
En segundo lugar, criticar también al editor de Stephen King (o al propio Stephen King, según quién sea responsable de este error) por el mal hacer editorial a la hora de dividir los dos últimos volúmenes. A ver, tenemos el vol. VI ‘La canción de Susannah’, en el que se nos narra una historia muy concreta. Historia cuyo final encontramos en la pág. 177 del siguiente volumen, el VII, y no en el propio vol. VI. Además es un final realmente bueno para acabar un libro, no para meterlo al principio de otro. En fin, esto ya nos lo hizo Stephen King con los vols. III y IV, pero entonces tenía excusa, puesto que ni él mismo sabía cómo continuar la historia, y tardó seis años en retomarla para contarnos cómo acababa el episodio de Blaine el Mono. Pero en esta ocasión no le vale esa excusa ya que escribió los tres últimos libros de un tirón, y eso de dejar el final de un libro para el principio del siguiente… fue un capricho cuya consecuencia evidente es hacer del vol. VI ‘La canción de Susannah’ el más flojo de todos, con diferencia (además en España tuvimos que esperar varios meses hasta que nos llegó la traducción del último volumen).
Y ya que estamos, criticar también el maltrato a las traducciones al castellano. A lo largo de los siete volúmenes hemos tenido hasta cinco traductores distintos, con las consecuencias que ello conlleva. Pero debo destacar la labor de dos de ellos fundamentalmente, “el clásico”: Jordi Mustieles, y la que remató la obra: Verónica Canales. Esta última nos regaló un buen número de notas del traductor para que no se perdiera ningún matiz del original a causa de la traducción. Un sobresaliente para la traductora.
Por último, recordaros que el 7 de febrero sale a la venta en USA el primer volumen del comic de MARVEL enspirado en ‘La Torre Oscura’: “The Dark Tower: The Gunslinger Born”. De hecho, Stephen King está volcado en el proyecto (es co-guionista, “si mal no me equivoco” –como diría César Láinez-). No sé cuánto tardará en llegar a España, pero si alguien se entera que me avise ¿OK?
Aquí os dejo un link con una de las mejores webs que existen sobre ‘La Torre Oscura’, con merchandising y esas cosas:

http://www.darktowercompendium.com/

4 comentarios:

Hanami dijo...

Muy buen post señor mío, muy bueno, sin spoilers ni nada...

ayer mismo estuve un rato enganchada al volumen III que tuvo a bien prestarme, y es que no lo pude dejar hasta que finalizó la invocación de "El Chico"... que bonito, que emotivo... jo, cada día me cae mejor Rolando, sniff...

Y se me hicieron las 3 de la mañana... mis ojeras dan fe... jos, no me deje usté estos libros que tengo que estudiar!!!

Lord Derfel Cadarn dijo...

Ya lo siento que te quedaras enganchada hasta las 3 de la mañana... Bueno, la próxima vez apagas la luz a las 12:00 que es una buena hora para ponerse a dormir ;-)

Astinus dijo...

Excelente saga. En especial considerando el tiempo trasncurrido desde el primer libro hasta la çultima entrega.

Jose De Freitas dijo...

Voy por el tomo IV... idefectiblemente atrapado. Pero ahora me encuentro, en internet (de donde saqué todos los tomos), con un tomo 00, una precuela del tomo uno, o algo así, y que puede ser leido independiente de todos los tomos.