Llevaba yo una temporada buscando Blandi Blub en vano. ¿Os acordáis del Blandi Blub, verdad? (es igual, quien no se acuerde no se merece seguir respirando en este planeta). La cuestión es que ni en las tiendas de juguetes ni en e-Bay ni en ningún lugar era posible encontrar ese elemento único de nuestra añorada infancia. Yo sólo quería volver a tener uno de esos grandes mocos entre mis manos, recordar cómo era su textura viscosa y oler su aroma inconfundible. Sobre todo esto último, ya que eso de oler aromas de la infancia despierta en todos nosotros unos recuerdos y unas sensaciones incomparables.
Esta mañana me he acercado a una tienda de juguetes a buscar de esos tubitos que hacen pompas de jabón, cuando echando un vistazo a la tienda me he encontrado con esto:
Slimy “Masa viscosa Mister Pedo”. Bajo el reclamo de “Prrrr... ¡que no se te escape!” o frases contundentes del estilo “¿Quién ha sido?”, se presenta Slimy diciendo: “¡Hola, soy Mister Pedo! ¡Conmigo harás los sonidos de pedo más divertidos! ¡Soy moldeable y estirable!”.
Le pregunto a una de las dependientas si esto es similar al Blandi Blub. Me contesta que sí, que el tacto es similar, que es viscoso y moldeable, y que hace ruidos de pedos. Le pregunto si también huele a pedo. Me dice que no. “Ahh... entonces póngame uno”.
Total, llego a casa emocionado. Abro el paquete y lo primero que hago es olerlo. Efectivamente, no huele a pedo, pero tampoco huele como el Blandi Blub, parecido, sí, pero no exactamente igual; con lo que mi ilusión de recuerdos olfativos se desvanece (¡mierda!). El tacto también es similar, pero Mister Pedo es más compacto que Blandi Blub, y menos viscoso. No está mal, de todos modos.
Ahora toca cuando me pongo a jugar con el elemento ventoso. ¡Absolutamente genial! ¡Cómo avanza la ciencia de la juguetería! Los pedos más reales que os podáis imaginar, no exagero. He grabado un vídeo con mi cámara para que podáis comprobarlo vosotros mismos (especial mención al pedo final).
Es el regalo perfecto para vuestras suegras y directores de empresa. Eso sí, en caso de que decidáis haceros con un Mister Pedo, leed bien las instrucciones de uso y, sobre todo, “No introduzcas SLIMY en la boca ni lo muerdas”...




