jueves, junio 07, 2007

Northumbria, El Último Reino

Será que me estoy haciendo viejo, pero resulta que últimamente me decepciona bastante la literatura épica-fantástica. Aunque también puede ser que, al haberme leído los máximos exponentes del género, me haya vuelto más exigente y a partir de ahí todo lo que leo está muy por debajo de lo ya conocido.
Afortunadamente, la novela histórica a menudo puede ser un sustituto perfecto (como el chocolate lo es del sexo). Así descubrí hace poco más de un año a Bernard Cornwell y su trilogía “Crónicas del Señor de la guerra” que combina lo mejor de la novela épica con el rigor histórico que se autoimpone el propio autor, lo cual, dota de una notable credibilidad a su obra.
Ante semejante descubrimiento, me interesé por la obra de este autor tan prolífico. Desde las “Crónicas…” ha escrito varios libros sobre el cansino de Sharpe, otro acerca de Stonehenge, también sobre los caballeros del Santo Grial y, finalmente, su última obra: la llamada trilogía “Sajones, vikingos y normandos” (The Saxon Stories). Pues bien, acabo de terminar de leer la primera entrega: “El último reino (Northumbria)” (Edhasa, abril 2006) y no he podido resistirme a dedicarle un post.
Si las “Crónicas del Señor de la guerra” narraban las peripecias del caballero Arturo y sus intentos por mantener unidos a los britanos frente a la invasión sajona; “The Saxon Stories” (me gusta más el título original que el nombre que le han dado en castellano) nos cuenta el legado que dejó el Rey Alfredo “el Grande”, quien luchó contra los daneses que intentaron colonizar y saquear la isla. Y este mismo rey también fue el que empezó a crear esa entidad política a la que llamaron Englaland. Pero Alfredo (a diferencia de Arturo) era un rey enclenque y enfermizo (al parecer, tuvo la enfermedad de Crohn –dolorrrr–), así que el autor se saca de la manga al guerrero Uhtred, narrador y protagonista de esta historia.
Ni que decir tiene que era realmente difícil superar a las crónicas del señor de la guerra, y la verdad es que esta primera entrega de “The Saxon Stories” es más floja que “El Rey del invierno”. De hecho, la mayor parte del libro parece más bien un preámbulo de algo más grande que ha de llegar después. Los acontecimientos se suceden con excesiva rapidez y la cantidad de personajes que presenta puede desconcertar al lector más despierto. Hasta la mitad del libro, todo consiste en un ir y venir de daneses de un lado a otro de la isla británica, decenas de batallas narradas en menos de diez líneas cada una, nombres de lugares y personajes extraños y confusos… Afortunadamente, todo esto cambia a partir de la segunda mitad del libro, en el que el ritmo se vuelve más pausado, más descriptivo y los personajes van ganando carisma (sin llegar a alcanzar, de momento, el que rezumaban Lord Derfel, Arturo, Merlín o Nimue).
Con las “Crónicas…” aprendí mucho del druidismo, el paganismo y sus tensiones con el cristianismo. Aquí uno aprende lo suyo de mitología nórdica-vikinga (Odín, Thor, el Valhalla, Midgard, Asgard…). No deja de ser interesante este aspecto de la novela.

Lo dicho: probablemente Bernard Cornwell no vuelva a escribir nada tan redondo como las “Crónicas del Señor de la guerra”, aun así merece la pena seguir de cerca esta nueva trilogía, que ciertamente, por su estructura y personajes, recuerda bastante a las historias de Arturo. Además, por ahí dicen que la segunda entrega: “Svein, el del caballo blanco” (The Pale Horseman) está mucho mejor, así que… como también lo tengo por las vastas estanterías de mi habitación, probablemente comience a leerlo esta noche mismo. Ya os contaré qué tal.
La tercera entrega fue publicada en el 2006 en UK y US, y su título es “The Lords Of the North”, que aquí será traducido como le salga de los cojones a la editorial, por supuesto (calculo que para la campaña navideña ya estará a la venta en España).
Por cierto, no puedo dejar pasar la oportunidad para opinar respecto a la traducción realizada por Libertad Aguilera Ballester: floja, para mi gusto. Zafia y parca en contenido y léxico, quizás poco rigurosa… O eso, o Bernard Cornwell escribe peor que hace diez años, lo cual parece bastante improbable.

ACTUALIZACIÓN (27/06/07): Acabo de concluir la lectura de "Svein, el del Caballo Blanco" y os puedo asegurar que está bastante más logrado e interesante que "El Último Reino". El ritmo de la narración es más pausado y equilibrado, y por fin las grandes batallas entre sajones y vikingos se recrean como Dios manda. En cuanto a la traducción... quizá fui un poco duro con la pobre traductora (o en esta segunda entrega se ha esmerado más); aun así hay cositas que chirrían como «Era oscuro, aunque una niebla envolvía la media luna» o «Yo estaba seguro de que la estaba llenando las entendederas de cristianismo...» (es que el laísmo me saca de mis casillas, lo siento).

En cualquier caso, estamos ante la confirmación de una buena saga épica. ¿Y... y los normandos? ¿dónde se han metido?

NUEVA ACTUALIZACIÓN (27/06/08): Se ha ralentizado considerablemente el ritmo de publicación de esta saga en España. The Lords of the North fue publicado en USA y Reino Unido hace casi dos años. Desconozco los motivos del retraso por parte de la editorial Edhasa. Además, aprovecho el momento para rectificar y decir que no estamos ante una trilogía sino ante una saga abierta, pues ya se ha publicado también en esos países la cuarta entrega con el título de Sword Song.

5 comentarios:

Enrique dijo...

Todo este mundo de la literartura fantástica ha sido siempre chino para mí, no sé absolutamente nada. Jamás me ha interesado; ni siquiera los grandes clásicos del género. Reconozco que debo conocer algo de esto; en algún momento tendré que leer, por lo menos, una pequeña parte de lo escrito por los "popes" de la cosa. Aunque sólo sea para confirmar (o no) mis prejuicios. Pero más no, no creo que llegue a adentrarme en autores posteriores, como este Cornwell. Aunque quién sabe... Únicamente he entrado para comentar que a mí no me parece del todo mal la traducción de títulos de libros, películas, etc. de manera que no se ajuste literalmente al original. Cada caso es un mundo, pero pienso que los traductores tienen la obligación de adaptar el título (como la obra entera) al mundo de un país o de una lengua. Cuando la lengua es propia de distintos países, como por otra parte suele ocurrir, esto aún es más difícil. Siempre, sin embargo, pienso que hay que tratar de leer en la lengua original, si conocemos algo de ella. Aunque nuestro conociemiento no sea muy profundo y nos perdamos algunas cosas, es mucho más lo que ganamos. Considero positiva esta práctica cuando se habla de literatura con mayúsculas. Pero ya sabéis que mi ignorancia me hace desconocer si éste es el caso...

Hatt dijo...

O escribe igual y la traducción es más fiel...

En cuanto a la traducción "libre" de títulos me parece intolerable. Ya puestos, vamos a cambiar el nombre del autor, total...

Lord Derfel Cadarn dijo...

No, Bernard Cornwell no es uno de los grandes maestros de la literatura inglesa. Simplemente hace novela histórica, entretenida y suficientemente bien escrita. No hay que pedirle más. Se queda a medio camino entre la literatura barata y la Literatura con mayúsculas.

Pero bueno, creo que con autores como éste se aprende un poquito, a la vez que se entretiene uno. Relametnte yo prefiero las novelas que cuentan historias más personales, más íntimas y con alguna que otra reflexión de por medio. Pero no me nutro sólo de eso, voy cogiendo un poquito de aquí y de allá (bueno, creo que no he leido nada de literatura romántica, esos libros con dibujos de chicas playboy y cachas melenudos en la portada, pero... ¿quién sabe si algún día...?).

Enrique dijo...

Bueno, yo con chicas Playboy en la portada sí que te he visto leer alguna cosa alguna vez...

Hatt: a algunos autores tampoco vendría mal cambiarles el nombre ;-)

Lord Derfel Cadarn dijo...

Hombre... las Playboys de la era postfranquista aún las conservo bajo mi cama, y en ello hay mucho más romanticismo del que muchos pudieran creer.