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sábado, noviembre 24, 2007

«La llave del abismo», de José Carlos Somoza


Reconozco que me he leído casi todo lo que ha escrito este señor y me ha sorprendido mucho su peculiar trayectoria como escritor. De las novelas intimistas como “El silencio de Blanca” y “La ventana pintada”, pasando por el género de la novela negra de “La caverna de las ideas” y “Clara y la penumbra”, últimamente nos ha sorprendido con inquietantes thillers, primero con “La Dama número trece” y más recientemente con “Zigzag”. Esta última terminé de leerla hace un par de meses y la verdad es que, a pesar de que en la segunda mitad el libro se desvía por un camino un tanto incomprensible, me entusiasmó mucho su original trama. Quizá por ello estaba deseando comprobar cuál era la próxima jugada de José Carlos Somoza, un escritor que sin duda tiene un enorme potencial.

Creer es conocer, y conocer da miedo

Sin más preámbulos, entraré ya a desmenuzar paso a paso las diversas reacciones que ha despertado en mí su última novela. «La llave del abismo» (pinchen para conocer su argumento) tiene un atractivo planteamiento y parte de unas primeras páginas muy prometedoras. Un futuro postapocalíptico, habitado por seres diseñados genéticamente, más perfectos y hermosos cuanto más dinero puedan invertir sus padres en su concepción. Andróginos, de una sexualidad ambigua y destinada únicamente al placer, sin vello, con un físico mucho más resistente y duradero que el de los llamados hombres biológicos... ¡Dios mío! ¿esto no les parece un mega-mix de “Un mundo feliz” con “Hijos de los hombres” , “1984” y “Blade Runner”. Efectivamente, uno no puede evitar extraer de su memoria las reminiscencias a los clásicos de la ciencia-ficción que evoca «La llave del abismo». Y es que, esta novela se plantea como una obra cuasi iniciática o más bien como una novela de anticipación. No hay que olvidar que la trama gira en torno al tema de la religión, la poderosa creencia en una peculiar mitología basada en la “Biblia de Amor Artesanía” que el lector avispado desenmascará rápidamente. Sin negar el grandísimo poder de la fe, José Carlos Somoza realiza una intensa crítica de la acción manipuladora de las religiones, los efectos retorcidos que produce la propia fe: los fanatismos, las supercherías, el miedo... Todo esto se ve plasmado de una manera muy interesante, incluso a veces mediante metáforas muy poco sutiles (págs. 112-113). «Creer es conocer, y conocer da miedo», éste es el paradójico lema que se respira a lo largo de la novela, y es que estamos ante una historia en la que no faltan las inteligentes paradojas. Pero... el entusiasmo inicial que provocan las cien primeras páginas se va desvaneciendo paulatinamente cuando nos damos cuenta de que lo demás es una historia de acción-aventura con minuciosas descripciones hasta llegar a lo insoportable, detalles que saturan al lector y que a menudo resultan superfluos, diálogos vacíos y, principalmente, la imperdonable torpeza a la hora de no haber aprovechado la oportunidad para hacer mayores reflexiones filosóficas sobre el entorno mismo de la novela y, para colmo, un ritmo trepidante unido a una narración particularmente densa, nada que ver con lo fluida que resultaba en sus anteriores novelas, esas que enganchan y de las que no puedes despegarte hasta el final.

Pero algo tienen los universos Somoza que perturban la mente del lector y la inquietan de manera que uno necesita llegar hasta el final del viaje, como si hubiésemos sido hipnotizados por una fuerza superior. Afortunadamente, las últimas cien páginas de «La llave del abismo» son notables, pero ello no evita que a uno se le quede un regusto agridulce, amargo y con un poco de glutamato en el epicentro de la lengua. Y es que, al margen de los soporíferos capítulos centrales, también se aprecian (como ya he comentado respecto a “Zigzag”) ciertas desviaciones: explicaciones creíbles y racionales que luego dan un giro para ser todo lo contrario para después volcarse del revés una vez más dejando al lector completamente aturdido.

También hay un tumulto de personajes secundarios que puede llegar a desorientar aún más al personal. Cada personaje cuenta con sus especialidades, como si sus creencias les otorgasen una peculiaridad (algo así como lo que sucede en los juegos de rol, en los que cada personaje goza de unas habilidades especiales), pero a uno le cuesta seguir la pista de cada carácter. Me quedo con la encantadora Maya Müler, una muchacha ciega que ve más que nadie; y también con Turmaline “La Rubia”, una predestinada que pertenece a una especie de homúnculos diseñados como mercenarios de quienes se discute su condición humana (¿a que esto les suena a “Blade Runner”?).

Por otro lado, y sin pretender dármelas de erudito, hay otra cuestión que me deja perplejo: la utilización del término “hornacina” cuando el autor parece estar refiriéndose más bien a una urna funeraria (busquen en el RAE y verán que son dos cosas bien distintas). Es un error inaudito que ya se ha comentado en otras críticas del libro, pero no puedo dejar de preguntarme una y otra vez el motivo de semejante confusión.

La llave del abismo y La Torre Oscura

Tampoco he podido evitar extraer ciertos paralelismos entre ambas obras. De hecho, «La llave del abismo» supone una experiencia literaria semejante a la que proporciona la obra de Stephen King. Ambas se enmarcarían perfectamente dentro del género “Novela fantástica de aventuras”. Ambas tienen como tótem un objeto/lugar de origen místico, un objetivo a alcanzar de modo ineludible. Y en ambas historias el lector se pregunta si ese tótem servirá para salvar el mundo o para destruir la existencia. Stephen King creó toda una mitología basada en una mezcolanza de religiones y leyendas; desde el Rey Arturo hasta la filosofía oriental; desde los mitos nórdicos hasta el hinduismo... Es aquí donde entra el factor determinante de «La llave del abismo»: The Holy Bible of Love Craft.

Un escritor perdido en las montañas de la locura

No estoy convencido de que los datos que voy a revelar a continuación sean realmente spoilers, pero en cualquier caso aviso *SEMI SPOLIER*: El lector que conozca bien la obra de H.P. Lovecraft identificará inmediatamente las continuas referencias a los Mitos de Cthulhu que aparecen en la obra. Quien no conozca a Lovecraft se quedará un tanto anonadado ante las curiosas creencias de los terrícolas de este futuro postapocalíptico de «La llave del abismo». No dudo que la lectura de este libro pueda satisfacer tanto a unos como a otros, pero opino que esta novela es muy específica y está más bien destinada a los aficionados a la literatura fantástica, y aún gustará más a los devotos de Lovecraft (a pesar de que más de uno opinará que Somoza comete un temerario sacrilegio con su mitología).

Sin embargo, el autor ha querido ofrecer esta novela a todo tipo de lectores, y por ello se mantiene oculta “la revelación” hasta justo el final. De hecho, en las últimas páginas aparece un índice con los capítulos de la Holy Bible of Love Craft que se corresponden con los diversos relatos del autor de Nueva Inglaterra. Yo me pregunto, ¿no hubiese sido más divertido que el lector iniciado en los Mitos de Cthulhu se hubiera comido el coco intentando averiguar la correspondencia de cada capítulo con los relatos de Lovecraft? Algo así como dejar una especie de reto para el que quiera asumirlo. De este modo tal vez se hubieran colapsado los foros de lovecraftmaníacos con diversas teorías de los múltiples foreros. Creo que hubiese sido divertido. *FIN DEL SEMI SPOILER*

En resumidas cuentas, no estamos ante la mejor novela de José Carlos Somoza, es más, «La llave del abismo» dista mucho de ser una obra redonda y a mí me ha resultado frustrante contemplar cómo el autor ha desaprovechado la oportunidad única de crear un clásico, pues (como ya he dicho) tengo la sensación de que Somoza aún tiene mucho más que ofrecernos, ya cómodamente afincado en el género fantástico en el que uno puede dar rienda suelta a la imaginación casi sin ninguna limitación. Pero sucede que a esta novela le falla la forma (sorprendentemente, a estas alturas) y en ocasiones flojea también en el fondo. Aun así es una obra arriesgada e interesante. Si tuviera que valorarla del 1 al 10 le pondría un 6; pero si la circunscribimos dentro de su género tal vez merecería un 8 ¿Me explico? En cualquier caso, en nuestro país, escritores como Somoza hay muy pocos.

¿VI Premio de Novela Ciudad de Torrevieja?

Por último, me veo en la obligación de denunciar un hecho, para mí, insólito. Esta novela de la que les he hablado ha ganado el VI Premio de Novela Ciudad de Torrevieja y, que yo sepa, dicho premio no está limitado al género de la literatura fantástica. Con esto quiero decir que, si bien «La llave del abismo» podía haber sido perfectamente merecedora de un galardón en un certamen literario más específico, a mí personalmente me parece excesivo y desconcertante que una novela así pueda ganar un premio del que muchas voces ya aseguran que la novela finalista, «El mar invisible», es de una calidad superior se mire por donde se mire. El lector puede sufrir un tremendo golpe cuando lea esta novela. Otorgar premios generalistas a novelas tan “de género” y, además, no especialmente buenas (como es el caso) supone una desviación perversa del fin último de los premios literarios. Vamos a ver, José Carlos Somoza es ya un escritor consagrado dentro del panorama literario internacional, sus novelas se traducen a varios idiomas y se publican en decenas de países. «La llave del abismo» iba a ser publicada sí o sí, ganase o no el Premio Ciudad de Torrevieja. Los lectores de Somoza acabarían comprando esta novela tarde o temprano, más aquellos otros a los que la lectura de su reseña despertara algún interés. Creo que un premio literario debe de ser otorgado principalmente por motivos honestos para con el lector. Debe ser otorgado mirando la calidad por encima de las expectativas comerciales, que para publicar una obra destinada a convertirse en Best-Seller ya hay otros espacios. Pero nunca se debe inducir a engaño al lector otorgando galardones a obras pensando en el rédito comercial que va a proporcionar. Si bien las decisiones del jurado de todo certamen deben ser respetadas e inapelables, nadie va a negarle al lector su capacidad para opinar y verter sus opiniones en los foros pertinentes. Sinceramente, mi opinión (válida como cualquier otra) es que con novelas como «La llave del abismo» lo único que conseguirá el Premio Ciudad de Torrevieja es perder toda su credibilidad, pues en este caso no han sido sinceros con sus lectores, que son la razón de su existencia. Y menos mal que no soy de Torrevieja, que si no... (ya me leí el «Premio Novela Histórica Ciudad de Zaragoza» y le di el visto bueno, tranquilos). Sin necesidad de caer en el gafapastismo típico de nuestro panorama literario en el que todos los premios acaban en obras ambientadas en la Guerra Civil o en la posguerra (un año más, echen un vistazo a las novelas ganadoras de algunos concursos y comprobarán cuál es su denominador común), pero lo de «La llave del abismo» sobrepasa los límites de lo tolerable.

No estoy diciendo que la Ciencia-Ficción sea un género de segunda clase, todo lo contrario; pienso que cualquier novela fantástica realmente buena (en términos absolutos, no relativos) se merece este y otros galardones como cualquier otra. Pero es que, cuando una novela así ha ganado un premio, uno tiende a esperarse algo realmente grandioso y «La llave del abismo» no pasa de ser una novela entretenida (a ratos), que engancha (por momentos); pero fallida en cuanto al material que maneja. Si esta novela hubiera sido realmente buena, quizás hubiese servido para abrir nuevas fronteras a aquellos lectores que cierran sus ojos ante el género fantástico y la Ciencia-Ficción, pero claro... al no serlo, tal vez se haya logrado el efecto contrario. Aunque, puede que me equivoque, ya que mi cuñada (que nunca ha leído Sci-Fi) la empezó a leer, le enganchó y le pareció entretenida. Pero creo que antes merece mucho más la pena haber leído cualquiera de los clásicos arriba mencionados.