viernes, septiembre 28, 2007

La interpretación de los sueños I

Comenzaré aquí un nuevo tipo de posts en el que trataré de contar lo más fielmente los sueños más curiosos y enigmáticos que tenga nocturnamente. El mundo de los sueños es un mundo por descubrir, lo mismo que las complejidades de nuestra actividad cerebral. Me encanta ese tipo de conversaciones que empiezan con "Ostras, pues hoy he soñado una cosa más extraña...". Ahí es cuando, muy inocentemente, al relatar nuestros sueños nos desnudamos a los ojos de los demás, sólo que ninguno somos realmente conscientes de ello. Así que hoy voy a hacer un breve stripteasse y os voy a contar mi sueño más reciente. Es decir, el que he tenido tonight. Un sueño absurdo total.

Vampiresa Mujer

Creo que era un sábado por la tarde-noche. Yo estaba invitado a acudir a casa de un amigo ha echar unas cervezas, ver un partido de fútbol, ver una película freak/extreme-bizarre o vayan ustedes a saber cómo podía acabar la velada. Subía al piso en cuestión y me abría la puerta una mujer extraña, pero que en el sueño no me resultaba extraña, como si fuera ella y no otra persona quien debía abrirme la puerta.

Entro en la casa y aún no había llegado nadie. «Que se han bajado a por cerveza y pizzas», avisa. Entonces me dice que me siente en el sofá y me doy cuenta de que en el salón hay dos televisores, uno a cada lado de la habitación (no sé qué importancia puede tener este dato, pero me parece curioso). En una está puesto el fútbol, en la otra un episodio del Equipo A.

La extraña mujer vuelve más extraña que nunca con una cerveza en cada mano. Me ofrece una, la cojo y al mirarla me llama la atención su atuendo y su aspecto. Creo que mi subconsciente ha debido copiar su imagen de la película Underworld. Sí, me huelo a que hoy toca sueño erótico. Pues casi casi...

Ella se sienta conmigo en el sofá y enciende una tercera tele de gran tamaño situada entre las dos anteriores. En ella sólo se ve niebla. La vampiresa mujer me pasa el mando para que la sintonice bien y es entonces cuando aprovecha mi despiste y se me lanza al cuello pegándome un mordisco brutal y doloroso. Yo me deshago de ella y me levanto violentamente del sofá. «No te preocupes, esto es normal». Me suelta la muy loba. "Sí, normal-que-te-cagas". Yo me voy corriendo al baño a limpiarme la herida. No temo por la vampiresa, pues a pesar del mordisco, no parece peligrosa (curioso). Ella me lanza frases de consuelo desde el pasillo: «Venga, que pronto se te curará la herida y serás como nosotros». En esto que me da la sensación de que mi boca sabe a sangre, ya saben, ese sabor a metal pastoso que tiene la sangre. Puagg! Me miro los dientes en el espejo y me doy cuenta de que los tengo manchados de sangre. ¡¡Dios, qué asco!!. Pero, ¿como ha llegado esa sangre hasta ahí? No lo sé. Me enjuago la boca con agua y al volver a mirar los dientes una vez limpios del sucio carmesí veo que mi otrora hermosa dentadura se ha convertido en una colección de afilados colmillos. ¡¡Ya soy uno de ellos!! No hay vuelta atrás.

Entonces me llama por teléfono un amigo y me dice que tiene dos entradas para el concierto de Jonathan Richman en la Sala Mozart, «Vente, que lo pasaremos bien y seguro que tocan Vampiresa Mujer». Y ahí se acaba esta especie de pesadilla gótico-festiva. Tócate los huevos!


Hombre, lo cierto es que en este sueño puede haber influido el hecho de que ayer estuviera leyendo "La Historiadora" (una muy irregular novela que trata sobre vampirismo) hasta altas horas de la madrugada. Esa es la explicación de la temática vampírica, pero el resto... no hay quien lo entienda amigos míos.

3 comentarios:

Hanami dijo...

Hmmmmmm (oigase el refunfuñeo de Marge Simpson al fondo)

Conque vampiras en tus sueños, eh? Y embutidas en cuero negro, eh?? Y te muerde en el cuello, eh???

Desde luego, Freud diría algo relacionado con alguna carencia sexual-afectiva, de modo que para evitar que vuelvas a soñar con perras-vampiresas-mujeres tendré que pegarte algún mordisquillo de vez en cuando...

O mordiscazo, como vuelvas a soñar con la guarrilla esa, hombreya!

Por cierto, el Johnatan ese es... indescriptible...

Lord Derfel Cadarn dijo...

Escúchame, un momento o dos,
y confesaré, a vosotros,
no puedo evitar mirando las mujeres siniestras (siniestritas),
tengo que reconocer, voy a notar la vampiresa mujer.

No es la máscara,
ni la falda ajustada,
sino el temor causada por su fría mirada.

Vampiresada, vampiresa mujer,
vampiresada, vampiresa mujer.

VAMPIRESADA, VAMPIRESA MUJER,
ESTOY IMPRESIONADA CUANDO SE VEN VAMPIRESADA.

Toma el vino, toma mescal,
hace sacrificio ritual.

VAMPIRESADA...

Si te caes, amigo, no me río de tí,
me pasó la misma cosa a mí.

VAMPIRESADA...


Calla, calla... que seguro que habrás tenido más de un sueño (o pesadilla) con Lestat de Lioncourt y aquí no ha pasado nada.

El Jonathan es el primo de la Jenni, la cual es al mismo tiempo su novia y mejor amiga de la Marimar. Al Jonathan le ponen las mujeres siniestritas.

Hatt dijo...

El mordisco vampírico siempre se ha tomado por un reflejo de la sexualidad, no sólo por el hecho de la sensación ¿orgásmica? al ser mordido, sino también por que se trata de una penetración, de una invasión...

Y hasta ahí puedo leer...