jueves, marzo 08, 2007

La oposición destructiva y su 'moral universal'

Se ha hablado tanto (y lo que aún nos queda por oír) del caso De Juana… Que si en el año 1990 para el diario ‘El Mundo’ era intolerable que en un Estado democrático se tuviera atado a un preso del GRAPO, al borde de la muerte, causada por una huelga de hambre. Entonces, esto era (y cito textualmente): “Una forma de tortura que no merece ni Fernando Fernández -un terrorista con un siniestro historial delictivo a sus espaldas- ni ninguna otra persona, independientemente de los delitos que haya podido cometer”. Hoy, ese mismo diario ha hecho mucho ruido con el caso De Juana. También hemos oído que hace 7 años el PP concedió al propio De Juana diversos beneficios penitenciarios por escribir una novela y por apuntarse a un curso sobre “el arte de escribir”. O que si Aznar se comprometió con la izquierda abetzale al acercamiento progresivo de decenas de presos etarras, todo ello sin condicionarlo al abandono de las armas, y para que ETA no tuviera excusas para seguir matando y extorsionando, etc. Entonces nadie salió a la calle a manifestarse contra ello. Curioso país esta España nuestra.
Ya sabéis lo mucho que me cuesta resistirme a polemizar, pero es que llega un punto en el que uno no se puede callar según que cosas. Oposición destructiva, digo en la cabecera. Pues sí, una oposición que, al no encontrar defectos legales en todo este proceso de De Juana, nos bombardea con lecciones de moralidad. Sí, a mí me parece inmoral que De Juana se pueda duchar tranquilamente con su novia en el hospital. Pero no menos inmoral me parece el hecho de que un partido político esté adoctrinando a millones de españoles, echando por la borda los valores democráticos consagrados en nuestra Constitución de 1978. Claro, al PP no le interesa hacer pedagogía, y no va a impartir lecciones de Derecho Penal a sus adeptos, principalmente porque les sería contraproducente, y entonces sus argumentos se caerían por su propio peso. Pero de ahí, a que nos desdemocraticen a millones de españoles… es algo muy jebi y, porqué no decirlo, inmoral. Cuántas veces hemos oído que “ese criminal ha matado a decenas de inocentes”. Sí, ya lo sabemos, pero cumplió condena por ello y ahora ya no está en deuda con la sociedad por lo que hizo (desde el punto de vista jurídico penal, así es; y Rajoy y cía lo saben perfectamente). “Pero es que no se arrepintió nunca”. Y qué, el arrepentimiento sirve para atenuar la pena impuesta por el Tribunal que en su día le mandase a prisión. Si muestras arrepentimiento y convences al Tribunal, pues bien, se te impondrá una pena más leve. Que no te arrepientes, pues a cumplir con la condena impuesta; pero cuando la cumplas, cumplida está, y nadie te va a condenar otra vez por el hecho de que nunca te hayas arrepentido (así es, y Rajoy y cía lo saben perfectamente).
No hay manera, estos argumentos están muy metidos en muchísimos españoles. Se olvidan de los valores democráticos y, si no se olvidan, el PP está ahí para borrárselos de la memoria. Un poco como el Gran Hermano de George Orwell, pero a lo bestia. Ya pusieron en duda la independencia del Poder Judicial en su día, haciendo desconfiar a millones de españoles de la validez del sistema. Pero se la envainaron cuando el Tribunal Supremo rebajó la pena a De Juana. Acataron la sentencia… pero por si acaso hicieron ruido por medio de la AVT. ¿Qué queréis que os diga de un país en el que la bandera y el himno parece patrimonio de una mitad; en el que las víctimas del terrorismo son utilizadas para sacar rédito electoral; en el que un partido político con claras opciones para acceder al Gobierno actúa irresponsablemente lanzando piedras sobre su propio tejado, destruyendo los valores y la conciencia democrática de los ciudadanos, y todo ello, sólo por llegar al poder?
Ese mismo partido que hace dos meses estaba más pendiente de atacar al Gobierno que de mostrar sus respetos a los familiares de las víctimas del atentado de Barajas, el último de ETA. “Cambien el lema”, decían: “Por la paz, por la libertad y contra el terrorismo”. Vale, lo cambiamos. “No, no… esto… a ver... y también: contra la política antiterrorista de ZP”. Ah, eso ya no. La manifestación es para mostrar la repulsa frente al último atentado de ETA y para mostrar nuestra solidaridad con las familias de las dos víctimas; para manifestarse contra ZP hagan otra manifestación. “Vale, la hacemos y además nos ausentamos de la anterior”. ¡Sensacional ejemplo de cordura, Rajoy!
Ahora Mariano nos emplaza a “los españoles de bien” a que nos manifestemos contra la decisión del Gobierno de conceder el beneficio penitenciario a De Juana. Claro, como la medida adoptada por el Gobierno se ajusta a la legalidad, pues decimos que la medida es inmoral y que por ese motivo hay que manifestarse. Bien, pero no pretenda hacernos creer en que usted, y sólo usted, está en posesión de la moral universal. No señor Rajoy, habrá gente a la que le parezca inmoral y habrá otros a los que no. Y punto. Pero no pretenda darnos lecciones de moral universal, pues ésta no existe. Usted que tanto presume de “sentido común”, deje de hacer tanto el ridículo y haga algo constructivo por este país. Se lo pido por favor, desde mi humilde posición de ciudadano perteneciente al pueblo soberano. Y mi conciencia está tranquila, no sé preocupe; sé quién es un “español de bien” y quién no lo es. ¿Puede decir usted lo mismo?


PD: Aznar (junto con Bush y Blair) se cargó el esfuerzo de miles de personas que trabajaron desde 1945 para que las Naciones Unidas fueran un marco de convivencia, para asegurar la paz mundial y evitar guerras innecesarias y adoptadas unilateralmente. Rajoy se carga los valores de la democracia, que parecían implantados ya en nuestra sociedad tras casi 30 años de Constitución, moldeando una ciudadanía radical, tratando al español como un títere maleable según sus gustos y su propio capricho. Ni pa ti ni pa mí sino todo lo contrario; ni para Mariano ni para Zapatero (porque si éste ha “cedido al chantaje” también me parece mal fatal). Bueno, todo esto según mis valores éticos y mi moral personal e intransferible, que no pretendo implantar a los demás a la fuerza. Al que le parezca bien ir a la manifestación del sábado, que vaya, está en su perfecto derecho, y me parece perfecto que lo haga. Adelante.

4 comentarios:

Enrique dijo...

Molt bé! Más claro, water.

Lord Derfel Cadarn dijo...

Uy...
Según he escuchado esta mañana en la radio, el diario 'El País' dedica hoy una editorial muy en la línea de esto que escrbí ayer.
Bueno, yo me desmarco de la oligarquía polanquista, que sepáis que soy un freelance (no confundir con el 'Freelander' de Land Rover, ¿estamos?).

Enrique dijo...

¡Polanquista! ¡Felipista!

P.D.: Por cierto, muy bueno (in my opinion) el editorial de hoy del monopolio prisístico.

Lord Derfel Cadarn dijo...

Bah... No me lo he leído, que seguro que aparte de machacar al PP, también le lamerán el culo a Zapatero, ¿me equivoco?

Bueno, llévatelo esta tarde a 'La Estación' y lo analizo consecuentemente.